...Siempre estaba enamorada de los perros y de los gatos (eso hay que decirlo aunque la página este dedicada a cánidos.), desde que me acuerdo de mi misma quería tener animales en casa. Y los tuve adaptando a los gatitos y perritos perdidos en la calle. Les ayudaba en lo que podía, les curaba las heridas, daba de comer, etc.
Había al menos cinco gatos bajo mi puerta esperándome todos los días.
Una vez adopté a una gatita, la llamamos Kitty, resultó estar embarazada la niña, así viví la experiencia de asistir en mi primer parto animal a los 10 años. La mami se quedó enferma y no pudo estar en contacto con las crías, entonces los peques fueron alimentados por nosotros. La mañana empezaba así - ir a comprar la leche fresca "del pueblo" para las crías, envolver a cada uno en un toallita, darle su bibe, limpiarle, masajear la tripita, acariciar y empezar on el otro... Todavía me acuerdo de todo, era maravilloso.
También tuve experiencias en tener perritos adoptados. Hay que decir que junto con mis padres ayudaba a todos, pero nunca obligamos a quedarse a nadie. Como pasaba con los gatos, venían cuando querían o cuando lo necesitaban. Con los perritos pasaba algo parecido, por mucho que quieras que se quede alguien hay que dejar a elegir a él mismo.
Pero separarse de un perro cuesta más, mi primer amor era un caniche grande, un perro de 1 año aprox. de edad, grande, bello, listo. Vivió con nosotros alrededor de un año, se escapaba de vez en cuando, pero un día salió y nunca volvió. A veces deciden ir por su cuenta y no se lo podemos impedir.
También tuve un erdel terrier, posiblemente fue atropellado por alguien, estaba cojo y con una contusión, nos encontró y nos seguía hasta la casa, le acogimos. Hay que decir que nunca pensé que eran tan inteligentes estos perros. Cuidaba de él toda la primavera, era más grande que yo, medía casi 90 cm. Conmigo perdió miedo a los coches, volvió a "sonreir" y alegrarse, corríamos por el parque, jugábamos mucho, pero se le notaba una tristeza profunda en los ojos, le faltaba algo. Quizás recordaba a su verdadero dueño. Una vez salimos de casa y se alejó mucho, le llamaba, pero no quería volver, le entendí, le dejé ir. Una vez más se acercó y estaba cariñoso, pero se fue, como en las películas.
Después tuve un staffordshire terrier hasta que le acogió otra familia (un perro listo, cariñoso, nada agresivo por mucho que digan sobre ellos). Y ocasionalmente perros mestizos que siempre estaban al lado.
Tampoco nuestras condiciones permitían tener un perro, la ocupación de mis padres, mis estudios, etc., tampoco hubo tiempo.
Pero pensaba "cuando crezca tendré mí casa y tendré al menos 5 perros" (por el momento estoy cumpliendo...)
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